jueves, 14 de abril de 2022

PINTÓ SUS LABIOS

 Pintó sus labios
con el rojo de la vida,
en sus grandes ojos oscuros
tiró líneas negras
y rizó con rimel sus pestañas,
alargándolas hasta el infinito,
también esculpió sus cejas,
la frente despejó,
echando su larga melena hacía atrás.

Cuando todo concluyó,
adornó los lóbulos de las orejas,
ocultas por la cortina de sus cabellos,
con unos pendientes grandes y sencillos,
con forma de lágrimas vencidas.

Como resultado nos mostró
una frente amplia e inteligente,
una mirada profunda
de viveza negra,
una nariz armoniosa,
flaqueada por unos pómulos 
en la misma armonía
y sus labios gruesos
que provocan deseos.

Mientras, la melena, 
acariciando sus hombros, 
se dejaba caer en cascada
y más allá, hasta cubrir sus pechos.

Así, con una camiseta
y unos pantalones ajustados,
salió a la vida,
dispuesta a silenciar el pasado,
que intentaba someterla,
para comerse el mundo.

            De Ángel Rebollar López (Toda reproducción, total o parcial, del contenido
                                                 ha de ser, previamente, autorizada por el autor)

miércoles, 13 de abril de 2022

LO QUE TUS VERSOS ME CUENTAN

 Vuelvo cogido de la mano de tus versos
al lugar aquel del que huiste,
abandonándome en un desasosegado vacío
en el territorio de la nada,
desde el que te sigo anhelando.

Vuelvo al recuerdo de tus besos,
de limón y miel,
que me dejaron vagando
por el éxtasis de tu piel, 
desaliñado y huérfano.

Me acerco así, a la temperatura
de aquellas manos,
para acurrucarme en la trémula
suavidad de la caricia de tus dedos,
sobre mi abandonada cabeza.

Busco en la memoria
la nube impregnada del aroma
olvidado en mis neuronas,
que con celo guardan
para que no se pierda.

Cuando el estremecido frío
del reencuentro con tu ser
me acecha, dándome cobijo,
siento la calidez que se desprende
de tu vientre armonioso y fecundo.

En mis pupilas estas tatuada
con la mueca de tu húmeda sonrisa
que a mi corazón altera,
así es como amanezco cada mañana,
arropado con lo que tus versos me cuentan.

     De Ángel Rebollar López (cualquier reproducción, total o parcial, del contenido
                                          ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

lunes, 31 de enero de 2022

NACEMOS HUÉRFANOS

 Nacemos huérfanos
con el despertar del llanto,
perdidos en el anonimato
y nos vamos con los bolsillos vacíos,
mecidos en el silencio de un adiós.

Entre uno y otro estadio
transcurre impasible el tiempo
con el que vamos cosiendo la vida,
llenándola de instantes coleccionados,
mejor de encuentros que de búsquedas.
Vida que en la juventud es infinita
y se torna escasa en la postrimería.

Porque aquel que busca,
en asuntos del amor,
queda enredado en el laberinto
donde solo se encuentran
las ilusiones de los deseos
y quien desea amar se pierde
en los mares revueltos
de las desesperanzadas
esperanzas.

Encontrémonos mientras transitamos
por las dobleces de las esquinas,
nunca premeditadas,
recogiendo así, los regalos
que la vida nos presente
y si el amor nos encuentra
entreguémonos sin resistencia,
sin condiciones premeditadas,
con todo el deseo
que la existencia nos permita.

El amor solo vive cuando es libre,
viaja con las alas desplegadas
por el cielo abierto de las emociones,
crece y se nutre de tres aliados,
la comprensión, el respeto
y la intensidad.
Forzarlo a durar,
hace que languidezca,
no podemos meterlo en una jaula
porque, sin libertad se marchita.
                        
          De: Ángel Rebollar López (Toda reproducción, total o parcial del contenido,
                                                 ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

miércoles, 12 de enero de 2022

SI FUESE POETA

Si yo supiese,
si supiera escribir un poema,
un poema sencillo,
con el que poder contarte
como suenan los pétalos de una rosa,
de una rosa cualquiera,
cuando se despereza el capullo
y consiguiera que lo vieras.

Si tuviese ese don
y con un verso, fuese capaz
de dar vida y crear
hermoso atardeceres tardíos,
donde el Sol nunca se pusiera
más allá de la línea del horizonte
y la Luna, deseosa, 
no se ocultase jamás
para que ambos, Luna y Sol,
Sol y Luna, 
jugasen a no esconderse.

Si con un poema consiguiera
dar vida a un colibrí
que, a la luz de la penumbra
creada por el mutuo cortejo
de ambos eternos astros,
rondara a aquella rosa roja,
loco de amor y con su largo pico
acariciara el terciopelo
de sus tiernos pétalos,
hasta invadir su intimidad consentida
y la flor, respondieras sus caricias,
con todo su néctar reservado
para el picaflor enamorado.

Si pudiese dibujar, con metáforas,
cielos con nubes de colores
con formas caprichosas
que, como de algodón dulce,
se abrazasen, pegándose a las montañas
para cobijarlas de los fríos inclementes.

Si fuese capaz
y pudiera entonces,
si acaso fuese poeta,
besarte con mis versos
y contarte a que saben,
cual es su textura
y como la humedad de tus labios.

Tan sólo si yo fuera poeta,
pero apenas soy un juglar
ignorante de las palabras,
en las que enredar
sentimientos de deseos y heridas,
además de algunas ideas huérfanas 
de justicia que me abrasan
combustionando en mis entrañas
hasta brotar sin medida,
como si de un volcán se tratara.
Claro, si pudiera ser,
si acaso fuese poeta.

          De: Ángel Rebollar (Cualquier reproducción, total o parcial del contenido,
                                       ha de ser previamente, autorizado por el autor)
 

martes, 23 de noviembre de 2021

EL ÚLTIMO VALS

 (Inspirado en la canción de Leonard Cohen, Dance me to the end of love. Bailemos hasta el final del amor)

Déjame tu cintura
para ceñirla con mi brazo,
unamos los torsos que palpitan.
Ven, las pelvis peguemos
deseosas y nostálgicas.

Abracemos los labios
hasta el ahogo,
mientras las mestizas gotas
de sudor hirviente,
perlen nuestras frentes
por el deseo contenido.
Dejemos que se amen
hasta perder el aliento.

Permíteme,
que te inhale, que te aspire,
hasta impregnarme las células.
Necesito tenerte dentro
para drogar el recuerdo.

Susúrrame, al oído,
dime mil veces
que me quieres,
hasta que me sobrecojan
escalofríos de deseos,
hazlo, aunque tan solo,
sea un dulce engaño.

Mientras,
en nuestra más íntima soledad,
envolvámonos en este vals
y ajenos, bailemos
al ritmo del tres por cuatro,
acogidos en nuestra locura
hasta el final del amor.

     De Ángel Rebollar López (cualquier reproducción, total o parcial, del contenido
                                          ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

EL SOUL SE QUEDÓ HUÉRFANO


                       (Descansa Aretha Franklin, fallecida el 16/8/2018. You make me feel like. Me haces                                   sintir como...)

Hasta siempre reina.
Tantas son las emociones
que hemos vivido juntos,
tú, cantando para mi soledad
y yo lleno de conmociones,
despiertos los oídos,
sordos los ojos
y entregado el corazón,
siempre de tus canciones sediento.
Me haces sentir como
si el mundo lo estuviese creando.

En silencio, dejo 
que me llenes mis adentros,
agitando por tu armoniosa voz.
Tantas veces, amiga,
me he arropado con tus canciones
para reconfortar mi intimidad,
sanando mis heridas
con el alientos de tus ritmos,
casi como un cálido susurro.

Cuando más te necesité,
nunca dudaste,
siempre estuviste, para darme paz
y despejar las tinieblas
de aquello que me acechaba.

Gracias mi reina,
entre tú y yo no hay un adiós,
tan solo hasta la próxima,
porque sé que nunca me fallarás
cuando me duela el alma
y es que tú querida,
me haces sentir como...

Tan solo duerme, descansa,
reposa merecidamente,
eres esencia, mi reina.

             De Ángel Rebollar López (Toda reproducción, total o parcial del contenido
                                                 ha de ser, previamente, autorizado por el autor)


sábado, 20 de noviembre de 2021

SOLO A VECES

A veces uno se despierta
y tiene la sensación de no estar,
de estar allí, donde estuvo 
y ya no está.

A veces, solo a veces
pero, con qué fuerza, 
uno siente lo que sintió
y lo vuelve a vivir.

A veces sucede casualmente,
sin que sea una constante,
como si las sinapsis neuronales
se conjurasen para obsequiarte.

Uno que, ya no sabe
si lo es o se dividió
durante el trayecto, 
se pone nostálgico.
Quizás, sea cosa de los años,
solo ahí, en esos lustros,
es donde anida la melancolía,
para ir achicando
el horizonte en su distancia.

A veces una canción despereza ese lugar,
donde habitan los recuerdos dormidos
en el lecho de la memoria
y surgen los gratos sentimientos.
Otrora calientes y ahora,
generalmente ocultos.

Es en esos instantes,
cuando alborean matices
de viejos olores,
tonalidades de armoniosas voces,
texturas de amadas pieles,
sabores dulces de besos
y salados de éxtasis, 
cálidas caricias suaves,
evocadoras de ensueños
que desperezan sonrisas
de cómplice felicidad.

Estamos juntos, solo a veces,
de cuando en cuando
y así es que, sin querer,
te sigo queriendo.

        De Ángel Rebollar López (Toda reproducción, total y parcial, del contenido
                                             ha de ser, previamente, autorizado por el autor)