miércoles, 18 de agosto de 2021

PALOMAS CONTRA HACONES

Se les  apagó la luz de la penumbra,
volverán al lugar de las sombras,
donde ahogarán sus gritos impersonales,
volverán a cegarse sus miradas,
otra vez perdidas.

Volverán a reprimir sus pensamientos,
hurtados de la cultura, del saber,
serán una vez más, solamente,
el desahogo fétido de sus negreros,
esclavas de sus aberrantes deseos.
Parirán indeseados hijos e hijas
que amamantarán, criarán y cuidarán,
bajo la cultura del odio de sus violadores.

Otra vez serán presas
bajo la tela carcelaria del burka,
el lugar donde habita la ceguera,
el lugar en el que la voz
ha de ser, el susurro de la afirmación indeseada
que exige la bestia represiva e integrista.

Marcadas de por vida,
tan solo, por nacer con atributos femeninos,
la locura del pretexto religioso.
Los miserables volverán
a restar la infancia necesaria, 
abusada por esperpentos pedófilos.

Una vez más, volverán a la sombra impersonal,
de la que occidente dijo liberarlas
y hoy, dejan un reguero pestilente en su huida,
con el que esconder las falsas promesas,
abandonando, así, a las palomas
a merced de los fieros y sanguinarios halcones.

Como una férrea losa
que apagará la luz de la penumbra,
naciendo la noche más larga y perpetua,
en la que se perderá la existencia
de las valientes mujeres afganas.
Mientras, nosotros, miraremos al cielo.

             De Ángel Rebollar (Cualquier reproducción, total o parcial, del contenido
                                         habrá de ser, previamente, autorizada por el autor)



jueves, 14 de enero de 2021

LÚCIDA LOCURA

 Los lúcidos pragmáticos
no son de este mundo,
donde el matiz de los colores manda.
La lucidez de la locura
solo sueña y crece en el entorno
del oxímoron,
de lo uno y lo contrario,
en la relatividad de la poliédrica visión
de todas las cosas.

No hay verdad en la absoluta cordura, 
racional, subjetiva y parcial.
Hemos de dudar de la percepción única
para hacerla algo, aproximadamente, cierta.
Solo el relato de muchas y contradictorias
pequeñas realidades, nos acerca,
sin llegar, a la realidad holística.

Somos el todo confundido,
a la vez que,
una pequeña parte de él.

¿Qué sería de nosotros
sin la locura?
¿Qué sería del mundo
navegando siempre, 
por mares pintados
con meridianos y paralelos?
Siempre los mismos,
siempre errados.

¿Qué sería de la vida, 
sin el feliz sobresalto
que rompe lo cotidiano,
lo previsto, lo marcado,
lo convencional?
¿A caso el amor, 
no es química enloquecida?
¿Qué es, mamífero...qué es
sino la vida, más que locura?

           De Ángel Rebollar (Cualquier reproducción, total o parcial, del contenido,
                                       ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

miércoles, 13 de enero de 2021

SUS MIEDOS, NO LOS NUESTROS


Que llueva con la rabia contenida
de todas las bocas silenciadas,
que las torrenteras de los ríos
barran toda felonía
y así, sin felones, dar vida
a la sangre útilmente derramada,
abonando corazones libres.

Que no ensordezcan
y tapen la mirada
de las víctimas,
aquellas criaturas
de horrible testimonio.

Que del miedo nazca la osadía.
No a la admonición,
no al recato,
ni al sórdido sometimiento
que brote la luz con una renovada fuerza.

Que el miedo no te ate, por favor,
no dejes que te encarcelen 
en tu propia celda,
que no subyuguen tus deseos,
ni te acorralen ante el acechante
ahogando tu rebeldía
que esta, sea espada justiciera.

Que sus miedos no te siembren,
ni dejes convertirlos en alambre
para apresarte el alma salvaje,
carcomiendo tus raíces,
que estas, se extiendan sin dogales,
buscando ríos de aguas nobles,
hermanadas por mestizajes.

Que aquellos, los leviatanes,
no clausuren tus ventanas
abiertas y colmadas de esperanza,
para que, cualquier noche estrellada,
puedas ver el Sol nacer.

       De Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial del contenido,
                                   ha de ser, previamente, autorizada por el autor)







sábado, 4 de julio de 2020

DE CUANDO EN CUANDO

De cuando en cuando
te pienso. Sintiéndote,
te hago como solo yo sé hacerte, 
con la gravedad del deseo,
necesariamente recurrente.

Noto tu ausencia
como la hambre no saciada,
como lo hace el cauce seco,
desahuciado, por el río sin agua,
como si me hubiese sentido abandonado
por la sombra que me acompaña.

Cuando estos pensamientos me cercan
y escarban en mis recuerdos,
me duele mi timidez mojigata
que me impidió echarme
al encuentro de tus brazos,
para saber de ti,
como saben los amantes.

Me da exactamente igual
de que París sean los cielos,
lo importante, sin duda,
es que abriguen nuestros besos.

Que, por una vez
y por siempre, gritaré,
porque del firmamento no han de llover
bombas, sino gotas de paz y amor.

Claro que sé
que, mis pensamientos son deseos
y, por tanto, has de entender
que, con estos versos, tan solo,
intento hablarte de esperanza.

          De: Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial, del contenido                                                ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

jueves, 7 de mayo de 2020

SOBREVIVIENDO

Cuando ya no podemos más,
cuando nos abraza, con fuerza, el dolor,
cuando sentimos que la tierra nos traga,
cuando pensamos que ya nada será como fue,
cuando el desamor nos ha roto el alma,
cuando sabemos de nuestros errores.
Cuando todo esto sucede
y nos creamos sin fuerza, para retomar el vuelo,
en ese preciso instante,
urge recoger nuestros pedazos rotos
para besarlos y abrazarlos,
con toda nuestra necesidad
y pegarlos con amor.

Sí, con amor,
con mucho amor.
No con odios, 
ni revanchas,
ni venganzas,
ni siquiera con un poco de rencor.
Debemos unirlos con delicadeza
y con lo dicho, con mucho amor,
para que no quede el resentimiento
que pueda lastrar el mañana...

Sólo así, estaremos dispuestos
a volver a ser,
a sentirnos vivos,
a dejar que, una vez más,
la sangre hierva, hasta quemarnos
y la ilusión vuelva a acercarnos
a las grandes praderas de esperanzas,
donde el amor adormece confinado
deseando que lo despierten
otra vez, una vez más,
con besos y abrazos nuevos,
inocentes, a estrenar,
como si fueran los primeros,
teñidos de ternura,
anhelantes de afecto y comprensión,
para que rebrote la la vida, 
volviendo, así, a sentirnos dueños
de nuestro incierto destino.

            De Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial, del contenido
                                        ha de ser, previamente, autorizado por el autor)



martes, 5 de mayo de 2020

DESDE LA DISTANCIA


Ahora, que desde la lejanía te persigo,
huérfano de tus caricias
que prenden mis entrañas con tu fuego.
Aparcada en la distancia
la furia que me invade con deseo,
busco, en las nubes escondidas,
los colores de tus besos necesarios
que me calman y enredan,
con tus risas de verano.

Ahora que escudriño, 
en los pétalos de las rosas,
el aleteo de tus pestañas al viento
que dan brillo a tu mirada,
provocando la respuesta de mis ojos
para mantener viva la esperanza
entre los despiertos recuerdos,
de aquellas tardes cálidas
de los inviernos caducos,
robados a aquellos fines de semana
en los que tocábamos los siete cielos.

Ahora que sin respirar suspiro,
cuando no encuentro en las noches el refugio
donde sosegar el ánimo vencido,
por aciagos pensamientos
disueltos en cauces sin ríos.

Ahora, siento la necesidad 
de horadar la tierra,
como si un topo fuese, en pos de tu calor
y entre instantes diluidos, alcanzar
lo que, para ti, sin dudarlo, 
serán escondidas nostalgias,
pero desprovisto de los velos
que la ilusión tapa,
creo que se trata, simplemente, del deseo. 

           De: Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial, del contenido
                                             ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

viernes, 31 de enero de 2020

LA MEMORIA DORMIDA

            (A aquellas mujeres que durante 40 largos e interminables años de dictadura, durmieron su memoria, más íntima, en una cajita de latón)

Julia guardaba su memoria
en una vieja y oxidada cajita
que tiempo atrás,
cuando fueron felices los días,
cobijaba bombones de almendra,
chocolate y licores, regalados para amar.

Aquella caja de hojalata,
a pesar del transcurrir del tiempo,
aún dejaba recordar,
entre desconchones de óxido,
a dos amantes que, abrazados,
perdían sus miradas en la mar.

Todas las noches, 
de cada estación del año,
cuando el sueño vencía a sus hijos
y su intimidad era libre,
Julia, iba a su encuentro
rauda y sigilosamente.

Al hurtar la cajita de su escondite
para abrigarla en la calidez de su pecho,
al instante, conmovida y anhelante,
ráfagas de escalofríos
sacudían su columna vertebral,
humedeciendo su mirada enamorada.

Según la abría y desenterraba el contenido,
su corazón cabalgaba desembocado
al desplegar la última misiva de Ramón
y este, paulatinamente, tomaba vida
para despertar la memoria del sueño,
llenando de recuerdos la estancia.

Notaba entonces, el calor de sus abrazos,
aquellos besos que humedecían sus labios,
las caricias de sus recias y masculinas manos
que la estremecían, excitando
todas las células de su extensión
y sobre todo, el olor de su cuerpo,
dulce y fresco a lavanda, después del baño,
que impregnaba toda la habitación.

Julia dormía entonces, con sus anhelos,
mientras Ramón le susurraba,
templandole con su aliento la nuca, 
vehementes palabras de amor y deseos.

                De Ángel Rebollar  (Toda reproducción, total o parcial, del contenido,
                                                 ha de ser, previamente, autorizada por el autor)