martes, 19 de junio de 2018

HAY QUE FRENAR A LA BESTIA

Se está generando
una sinergia mundial,
de la que no cabe esperar
más que, dolor y sufrimiento.

Aquellos, la provocan
arropados en odios
de enajenadas miserias
de poder, siempre insatisfechos,
y los demás las padecemos.

Encima, nos engañan los intransigentes
cargando en nuestras espaldas enemigos
que no nos corresponden,
enfrentándonos a hijos
de nuestras mismas hambres.
Nos hablan de patria, con cinismo,
cuando quieren decir poder
social y económicos.
No sé de más patria 
que el bienestar de las gentes.

No me gusta hacía donde vamos,
no me gusta volver a los pasos ya andados,
ni las palabras vacías que se arropan en banderas.
Los muertos al final y a la postre,
siempre los ponen las victimas
y éstas, son hijas de las mismas madres
que no entienden de estas infamias.

El fascismo está avanzando
lenta e inexorablemente,
como una terrible y siniestra
desgracia, invadiendo cerebros
de oquedades vacías.
Lo hace violando intimidades
con sigilo impertinente,
buscando víctimas simples
sobre las que descargar veleidades
que enreden a los imbéciles.

La intención de las alimañas
es uniformarnos y saciar
su ansia de sometimiento y venganza,
para dar vida a sus pretensiones,
apoyados por muchos
de los que la sociedad desfavorece.
Es un triste caos mental.

La siniestra raposa se alimenta
con las vísceras de la intolerancia.
Ante tamaña locura no cabe la indiferencia,
tampoco el miedo se aconseja,
tan solo la lucha decidida por la libertad
y la diversidad, puede frenar 
a la bestia que nos acecha.

                  De Ángel Rebollar (La reproducción, parcial o total, del contenido
                                              ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

miércoles, 13 de junio de 2018

VIENTO LIBERTARIO

Yo me siento libertario
y ese viento te lanzo.
Es un viento limpio y fresco
que abre ventanas
y puertas a la esperanza.
Un viento abrazado
a las necesarias utopías,
para que te arropen
con trajes de respeto e igualdad.

Un aíre que sopla con fuerza
para derribar fronteras.
Un viento que no sabe
ni de colores, ni de hablas,
ni de himnos, ni banderas,
ni de dioses, ni de patrias,
tampoco de amos, ni reyes.
Un viento que tan solo 
entiende de personas
hermandas con la naturaleza,
libertos de respeto y convivencia
en lechos de libertad.

Un viento solidario,
un viento fraterno y confiado,
un viento que desde la dignidad
y la fraternal diferencia,
no hurta la mano
a quien se coge a ella.

Ese viento te mando
para tu confort,
hermana y hermano,
henchido de saludables
y utópicas acracias deseadas.

                   De Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial, del contenido
                                               ha de ser, previamente, autorizado por el autor)



martes, 5 de junio de 2018

HAY TANTO DE VIDA...

Hay tanto de vida
en esas curvas de vértigo,
en esas heridas ya sangradas,
en esas tardes gastadas 
en cafés de humo exagerado,
en esos besos
que engendran añoranzas 
de salivas secas.

Hay tanto de vida
en esas miradas furtivas
entre dos extraños,
en las noches no dormidas
entre sueños y penumbras,
en los deseos no cumplidos
y en los realizados, sin esperarlo.

Hay tanto de vida
en el bocado desdentado
de un infante, en la barbilla
paterna de incipiente barba,
donde frotar
las desesperadas encias
y en el reguero de babita cálida
que se despeña desde el mentón.

Existe tanta vida
en una mano extendida,
en el charco de una lágrima,
en una sonrisa extraña,
en la nota de una guitarra
que un recuerdo despierta,
en el trago de agua fresca
exigido por una garganta seca.

Hay tanta vida
en esas pateras mediterráneas,
donde los que luchan
por la libertad,
se dan de bruces con la muerte.

Hay tanta vida escondida
en un corazón herido,
en la derrota y en la victoria
con y sin deseo,
en el cuerpo yacido de amar
y en el sufrimiento por desamor,
en lo errores y en los aciertos.

Tanto de vida hay, en la vida 
y en la conclusión de ella
si, en cualquiera de sus enseñanzas,
estamos abiertos para asimilar
lo que, la vida misma nos cuenta.
                              
                   De Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial, del contenido
                                               ha de ser, previamente, autorizado por el autor)
                    


martes, 29 de mayo de 2018

LA VUELTA DE LEVIATAN

Una gran mancha
recorre los pueblos de la Tierra
que va impregnando
a imbéciles resentidos,
a los cuales asusta
la palabra libertad, 
seres abyectos
que desprecian la justicia,
gustosos de la intolerancia,
de someter y desnortar
a humanos de mil maneras.

Una gran mancha 
de pretensiones adustas
que vacía estómagos
que condena con y sin armas
que idiotiza cerebros flojos
que cantan a la muerte
y matan la cultura
que pretenden desdentarnos las fauces
que escupen a desoídos
y agónicos gritos de dignidad y justicia,
una gran marcha parda
hija del intolerante desdén.

Una mancha dificil de limpiar,
espesa y de pegajosa intolerancia,
un ebola silencioso
y de corrosiva estructura
que debilita la consistencia
abrazando la catarsis,
una tenia de anillos múltiples
un gusano de afán fiero
con intenciones esclerosantes,
un austericidio
de conclusiones terribles
que a su paso, deja un dolor
agrio de eficacia irreparable.

Esa espeluznante mancha
que busca uniformar
las vidas ajenas
de las que se nutren,
utilizando el miedo
para debilitar y someter
a las victimas, tiene un apelativo,
es un feroz, devastador
y pavoroso leviatán,
al que conocemos como fascismo.

Para vencerlo hace falta
romper las cadenas de los miedos
con valor, tenacidad, unidad
y ansias de libertad.

                   De Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial, del contenido
                                               ha de ser, previamente, autorizado por el autor)





miércoles, 16 de mayo de 2018

MUJERES GUERRERAS

Conozco mujeres
que de su aparente fragilidad,
hacen el arma más potente,
que con su inteligencia
disuelven puños de acero.
Mujeres comprometidas
con la causa feminista, 
mujeres, que junto a hombres,
van venciendo al agónico machismo.

Sé de mujeres que piden justicia
como indómitas luchadoras
que están ganando el presente
conquistando el futuro,
mientras tanto, educan a sus hijas
para que diluyan las sombras negras
en jardines de primavera.

Mujeres que son espejo
para las hoy crías y mañana
féminas sin complejos,
osadas y decididas en sus vidas
que conviertan a los malvados, 
en sometidas fieras desconcertadas,
encerrándolas en el país de la oscuridad.

Existen tenaces mujeres
con una fuerza, propia de titanes,
que tiran de la vida,
reinventándose tantas veces
como el destino las reta
que como aves fénix,
luchan y se levantan
fertilizando la tierra estéril,
todas las mañanas.

Cada vez más mujeres
se reconocen como hijas de Lilith,
la libre e independiente,
que no de la sumisa Eva.

Son auténticas guerreras de su destino,
amazonas, que se han empoderado
en estas nuestras batallas.
No hay futuro sin igualdad.
Este mundo o lo hacemos feminista,
o no nos merecerá la pena

                 De Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial, del documento
                                             ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

martes, 8 de mayo de 2018

EL PODER DEL JUNCO

Brega la mar contra las rocas
que coartan su libertad,
con testaruda insistencia
y a pesar del empeño de aquellas
para intentar frenar su afán,
a pocos, las convierte en arena.

Batalla el aíre contra las montañas
que se oponen a su soberanía
e intentar frenar su deambular
y éste,con igual voluntad, las talla
dándolas caprichosas formas,
en constante cambio.
Transformándolas en más arena.

El aire y la mar nos muestran
su aparente incansable fuerza,
la tenacidad de su fingida resolución
con la que nos amenazan,
el poder efervescente
de su energía desbordada.
De nada sirve oponerse con rigidez,
ofreciendo la amplitud de nuestros frentes.

Cuando azota el huracán
o el tsunami se exalta,
hay que fijarse en el junco.

Sólo el junco ha apredido
a aparentar mostrarse vencido,
como un reverente redentor.
Con la propia fuerza del aíre
se deja mecer, paciente, esperando
que,el agotamiento del viento llegue
y las aguas se apacigüen,
para que, así, majestuoso
volver a erguirse,
porque sabe que tarde o temprano,
tanto el aíre como el agua
buscan su remanso,
después de la tormenta.

Aprendamos del junco
que simula dejarse vencer,
pacientemente, para seguir ganando.

                 De Ángel Rebollar (Toda reproducción, total o parcial, del documento
                                             ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

martes, 1 de mayo de 2018

COMO UN FUNAMBULISTA CIEGO

                                          La libertad cuesta más que el sometimiento

Como un funambulista ciego,
sobre un alambre tenso
en una triste noche oscura,
buscando la esencia del instinto
que la vista entorpece.

Así, se yergue la libertad,
sin el corsé de la razón
que la esclaviza,
como lo hace el pensamiento puro, 
huido de los filtros que lo castran.

Somos libres, sin querer,
de manera inconsciente,
por la fuerza insistente
que nos obliga y enriquece,
lo somos por el hecho de vivir, por nacer.

Luego, empezamos a caminar
por las reglas y preceptos
de la timorata sociedad,
con dogales que van ahogando
el instinto que, extinto, nos doblega
y así, de ser vamos dejando,
para estar ya convertidos
en educados autómatas.

Entonces, de a pocos, nos van cultivando,
como dicen, los que ordenan las vidas,
aquellos que ponen las reglas del  mundo,
los señores que te roban los días
y te sacan un billete, por ti pagado,
para la montaña rusa de los vértigos
impenitentes de hormonales estructuras,
donde la inteligencia sensorial
nos aboca a descorchar
emociones, convenientemente contenidas.

Para romper los miedos imbuidos,
hemos de cortar los lazos de la razón, 
el confort del camino conocido,
desandar las rutas que nos marcaron,
desobedeciendo el programado rumbo
y volver a caminar, por el alambre oscuro
como un funámbulo, con los ojos vendados
para, de nuevo, encontrarnos 
con el vacío de la sensual sexualidad despierta,
de esas noches en las que tropezamos
con aquellos, tan deseados, 
desiertos de libertad.

                  De Ángel Rebollar (La reproducción, total o parcial, del contenido
                                             ha de ser, previamente, autorizado por el autor)