jueves, 7 de julio de 2016

VEINTIÚN GRAMOS

Dejó de contar los días
para disfrutar los minutos,
sabedor de que las horas
ya, le quedaban lejanas.

Se preparó para irse,
con la dignidad
que, le fue extraña al llegar.

Programó su última batalla
con la desesperación,
del que nada, ya, puede perder.
Con el argumento
del último recurso,
decidió empeñar la vida
en la única y última victoria.
Él elegía su destino.

Nadie entendía sus prisas,
mientras preparaba su venganza,
como se ordena el tiempo
de asuntos imprevistos,
y es que, uno va sabiendo,
en esos momento, cuando su reloj
va perdiendo el brillo
de las pesadas horas.

Prendió fuego a la hipoteca,
pagaría con cenizas
el final, de la perversa deuda.
Después, en un radical
gesto de valentía
se dejó marchar, hasta
perder esos veintiún gramos,
cuando el último suspiro
nos abandona.

          De Ángel Rebollar López (Cualquier reproducción, total o parcial, del contenido
                                                        ha de ser, previamente, autorizado por el autor)

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